RADIO "EL CLUB DE LA PLUMA"

sábado, 11 de julio de 2015

COSTOS Y BENEFICIOS…

COSTOS Y BENEFICIOS…

 De seguro en algún momento de nuestra existencia, tomamos consciencia que cada acción, opción, determinación asume un “costo” que, de alguna manera, evaluamos en relación al “beneficio” o resultado.
Tal vez no tenga que ver con la naturaleza de la especie. Podríamos acordar que es una de las tantas imposiciones del nefasto y genocida sistema capitalista.
Lo cierto es que, a menudo, recurrimos a esa simple fórmula para decidir y optar.

 La incidencia que tiene el sistema capitalista en nuestras vidas, ha cobrado –valga el término- suma importancia por lo que regula prácticamente todo.
Desde expresiones o dichos populares a cuestiones más profundas, el sistema se ha interpuesto imponiéndose para desbaratar cualquier intento por ignorarlo o  eludirlo.

 En una discusión en  redes sociales, Alex Corrons sostiene, entre otras cosas que: “…la ingenuidad constante de la izquierda, luchar contra el capitalismo como algo ajeno a sí mismos, todos somos el capitalismo desde el momento en el que lo mantenemos en pie…”  

 Un par de expresiones del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, nos alertan sobre hacia dónde deberíamos considerar nuestras acciones: “…Que Vivan los Derechos De la Madre Tierra y Muera el Capitalismo…” Y no se trata de un slogan o frase hecha, se trata de una propuesta, de un reclamo y sentencia.

 El Filósofo Italiano Giorgio Agamben afirma que: “…Dios no ha muerto, como supuso Nietzsche, se transformó en dinero: “El capitalismo es una religión, y es la más feroz, implacable e irracional religión que jamás existió, porque no conoce ni redención ni tregua. Ella celebra un culto ininterrumpido cuya liturgia es el trabajo y cuyo objeto es el dinero…” (1)

 Eugenio Cuestas Garzón, también en las redes sociales sostiene, en relación a la denominada crisis griega y la realidad europea que: “…el día que estalle Italia, con una deuda del 140% de su PBI,  es decir, alrededor de 1 Billón, 200 mil millones de Euros (4 veces  la deuda Griega) ahí sí, agarrate Catalina, que vamos a galopar… Todo se caería en cadena en dos o tres días, y habría un colapso  de la economía mundial... El que no entienda eso, no sabe nada de  nada… Y eso, en un mundo de casi 7500 millones de almas, traería un caos social, político, económico y militar, de características imprevisibles…  Ni qué decir que se trataría de la caída del salvaje sistema financiero actual, del Capitalismo como lo conocemos, y como consecuencia, de la crisis económica global más grande de la historia, con una recesión, desempleo y hambre como no se haya visto jamás a tal escala…”

 El sistema capitalista ha impregnado nuestra existencia de mezquindad, avaricia, facilismo y ruindad. Se lo presente como quieran, se justifique y pretenda aleccionar a los inadaptados que reniegan de ese nefasto mecanismo de exclusión y genocidio, por más explicaciones y debates, declaraciones y ponencias, el sistema capitalista es la peor enfermedad mortal que padece la raza humana.
Ha sacado lo peor de la especie, las miserias más recónditas de cada ser para lograr su miserable cometido.  

 A todo esto podríamos sumar y acordar que son escasos los movimientos políticos y sociales que proponen un desmantelamiento del sistema capitalista, ya que les es imposible abstraerse del mismo, más allá de los discursos.
No obstante, en la reciente visita del Papa Francisco a Bolivia, se han rescatado algunas de las frases vertidas por el pontífice, fundamentalmente las relacionadas al tema que intentamos tratar, como por ejemplo: “…La ambición desenfrenada de dinero que gobierna, ese es el estiércol del Diablo (…) La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral (…) “Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos…”

 En la última frase que citamos y subrayamos entendemos que está la denuncia, concreta al sistema capitalista, sistema que ya es intolerable para todo el planeta; y eso es algo que ya no se puede disimular, aunque lo quisieran, ya que no guardan ningún reparo y se muestran a cara descubierta, por graficarlo de algún modo. El imperio, el gobierno mundial, el nazi-sionismo responsable fundamental del sostenimiento de este sistema depredador y asesino, ya no tiene el infundado temor de presentarse tal y como es. La estrategia ha cambiado, indudablemente y prueba de esto son también las declaraciones citadas: ¿cómo podría comprenderse que el máximo e infalible mandatario de una institución capitalista por excelencia mordiera la mano que la ha creado y alimentado durante más veinte siglos?

  Las relaciones que existen entre empresas armamentistas, farmacéuticas y alimenticias que, en su mayoría pertenecen a un mismo conglomerado de particulares vinculados estrechamente al nefasto Club Bilderberg, tiene todo que ver con el desarrollo y las consecuencias del sistema capitalista. Para ellos los “costos y beneficios” están relacionados a un solo tema: Poder.
Para el resto del planeta “costos y beneficios” tienen relación con las posibilidades e imposibilidades de acceder mínimamente a vivir con algo de dignidad.

 Es curioso cómo, al hablar de dignidad, el término se mercantiliza inadvertidamente. Dignidad es tener techo, agua, comida, trabajo… Bien pensado, eso es sólo supervivencia de los cuerpos y además, generalmente como fuerza de trabajo para alimentar a la omnipresente maquinaria. La vida física es, sin duda, un valor digno de ser preservado… no obstante cabe preguntarse si es equiparable a la dignidad. Buena pregunta para que la respondan los zapatistas o los compañeros bolivianos, venezolanos, o cubanos.
Y es que se ha impregnado tanto en nuestra esencia el sistema de marras, que todos pensamos, en todas las áreas de nuestra existencia, en términos económicos.

 Reflexionemos acerca de qué se pone en cuestión cuando se cuestiona al capitalismo. Descubramos qué de nosotros brilla lo suficiente para seguir, entre comillas, siendo, más acá del consumo que nos constituye y más allá de las migajas con las que nuestros cuerpos se sostienen aferrados a la vida. Y cultivemos eso. Tal vez sea esa la Tarea que haga posible que alguna vez encienda el mar de fueguitos que somos, en palabras del Poeta, y arda una gigantesca pira en la que se quemen, junto al capitalismo, todos las miserias e indeseables resabios suyos  que hayan quedado en nuestro ser digno y verdadero.

 Que la cuestión sea menos dirimida entre costos y beneficios y se acerque más a los términos de siembra y cosecha.

Que así sea.

NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma
elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

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