RADIO "EL CLUB DE LA PLUMA"

domingo, 15 de diciembre de 2013

“¿PODREMOS RECONSTRUIR LO QUE NOS HAN RESQUEBRAJADO???”

“¿PODREMOS RECONSTRUIR LO QUE NOS HAN RESQUEBRAJADO???”

Decíamos anteriormente: “…La fragmentación de nuestras sociedades es parte de las estrategias de dominación y control poblacional. El enfrentamiento entre supuestamente pares, es parte del macabro juego de subsumisión. La posesión material de aquello que el mismo sistema “nos vende” en sus propuestas publicitarias, no se la puede alcanzar, porque el sistema capitalista necesita la mesterosidad para su subsistencia…”

Que nuestro tejido social está resquebrajado, a estas alturas no debe sorprender a nadie, más si tomamos como referencia los últimos acontecimientos, tanto en la provincia de Córdoba como en varias provincias argentinas.
Y ellos no han sido producto de la espontaneidad. Hubo una planificación que contó con varios ingredientes y factores entre los que podríamos consignar: la continua persecución mediática en procura de lograr malestar, fastidio, insatisfacción en gran parte de la sociedad; las ambiciones políticas de personajescos que ven acotadas sus posibilidades proselitistas; desmejoramiento en la formación socio-cultural: “desde la cultura tineliesca en donde la mofa sobre los otros, el provocar un accidente, etc. se comenzaron a internalizar como algo gracioso y hasta la aceptación que eso está bien; desde esos momentos, al menos, comenzamos a perder muchos de nuestros valores como sociedad… es además de peligroso, triste saber de una realidad así, tan pobre, tan dramática...”

La cuestión educativa también ha tenido lo suyo. Si un sistema educativo heredado de la era del personalismo, la competencia, el llegar a costa y a pesar de todo, desdibujando valores, héroes y acontecimientos; suplantando nobles por nefastos y genocidas; si un sistema cuenta con esas bases, muy probablemente el resultado sea una generación de individuos que piensan y actúan como tales, desconociendo lo colectivo…

En el caso argentino, no sólo podemos echar culpas a la nefasta década de los noventa, más allá de lo que ella ha generado y heredado a las próximas generaciones, también hay una tendencia tremenda y alarmante a acostumbrarnos a lo burdo, lo chabacano, el ventajeo, el oportunismo miserable, el desprecio por el otro, los otros.
Está bien, no comiencen con la desaprobación por considerar demasiado duras estas expresiones…pero al menos, detengámonos a pensarlas, a discutirlas, cuánto hay de cierto, cuanto de errado y cuánta es la autocrítica que nos debemos todos y cada uno de nosotros…

En uno de nuestros editoriales de diciembre del 2012 “El Nuevo Brazo Armado del Imperio” en donde hacíamos referencia al intento de golpe de estado en nuestro hermano Ecuador, decíamos: “…Llama la atención cómo se han incrementado las filas policiales, tanto provinciales como nacionales, en países como Chile, Argentina, Brasil, etc. Como así también la participación de esos cuerpos armados en la represiones que se aplican en las protestas sociales.

En Argentina ello ocurre, y sin disimulo, en las provincias desde hace algún tiempo, debido a la “rápida salida laboral” que significa incorporarse a la policía. Lo mismo estimo ha ocurrido y seguirá ocurriendo en países hermanos…”

Decíamos que el intento de golpe en Ecuador fue posible porque la estructura militar permanecía intacta, no se había avanzado en modificar la formación de sus cuadros, lo que sirvió para ese fallido intento.
Cabe aclarar que no son las fuerzas las que elaboran los intentos desestabilizadores, son simples herramientas que los llevan adelante…

Comentamos también que: “…Los días 3 y 4 de diciembre del 2013 un reclamo salarial, que traía en el fondo la motivación de la desestabilización, seguramente promovida entre las sombras por personajescos politicachos que pertenecen a la más rancia y oprobiosa porción de la clase política, fue el detonante para que, en parte de la sociedad, aflore lo peor de cada individuo. En muchos casos la irracionalidad funcionaba a coro.

El consumismo, la avaricia, la estupidez, la falta de valores, de la consideración por los otros, por el otro, en su más alto grado, se hizo presente en una ciudad que, alguna vez fue La Docta.

Nuestra sociedad está gravemente enferma y urge un remedio para, por un lado aliviar el dolor que producen el miedo, la incertidumbre y el desamparo; y por el otro para recuperar la conciencia y comenzar a construir aquellos valores que se han perdido en nombre del consumismo y la imbecilidad oportunista…”

Intentamos rescatar algunas de las expresiones que hiciéramos en editoriales anteriores, porque consideramos que, en algunos casos han anticipado algunos hechos, en otros hacen un urgente llamado a la reflexión y una decidida actitud política por transformar todo aquello que tenga que ver con la formación de los cuadros policiales, y de toda otra estructura vinculada con la seguridad.
No es posible continuar con las concepciones que dan forma a estructuras que conciben la utilización de la fuerza como algo que se puede emplear para ejercer poder, para someter, perseguir, torturar, etc.
La formación de las fuerzas deberían contar con un programa educativo, fundamentalmente basado en el respeto irrestricto de los derechos humanos; un claro concepto de la historia de nuestros pueblos y sus luchas por las conquistas hoy logradas y por lograr.

Decíamos: “…Se hace necesario recuperar la razón ante tanto dolor padecido y desentrañar la verdad que se halla, un tanto nada más, oculta  en la maraña político-criminal; para así desempolvarnos de la hipocresía que nos dibuja como ciudadanos pertenecientes a una generación crecida en la conciencia…

No sólo fue violencia la que nos cacheteó, también fue la abulia que responde tanto a aquél que se llevaba un televisor, como al político que desde su miserable ambición no le importa la sangre que pueda correr para lograr su objetivo.

Nos debemos el desentrañar todas las responsabilidades, propias y ajenas, para, por un lado recuperar la noción de pueblo y unidad, y por el otro enjuiciar y condenar a quienes nos han llevado a este tremendo estado de desolación y fragmentación.

Recuperemos la cordura y mantengamos la memoria, para sostenernos en la verdad y que no nos vuelva a atravesar el dolor y la hipocresía…”

Nos queda un profundo debate por delante, procurando que todos los sectores de nuestra sociedad intervengan para lograr construir, entre todos, las herramientas que nos permitan alcanzar el sentido de lo colectivo y el fundamental respeto por los derechos humanos, que van más allá de meras declaraciones, deben ser una práctica cotidiana de todos.

Que así sea.


NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma
elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

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