RADIO "EL CLUB DE LA PLUMA"

sábado, 9 de noviembre de 2013

DE REFORMAS HABLAMOS…

DE REFORMAS HABLAMOS…

Para que el hilo no se corte…es que continuamos en este intento por instalar un tema sumamente importante en nuestra vida institucional.
Los tiempos y los vientos que soplan en la región nos tienen que obligar a reflexionar y actuar consecuentemente con las realidades que nos circundan y los tiempos por venir.

Si bien no han sido muchas, en Argentina hemos tenido y acumulado las experiencias participativas para lograr las leyes que hoy nos rigen en cuanto a Educación y Comunicación.
Durante mucho tiempo fueron debatidas a lo largo y ancho del país, y cada uno tuvo la oportunidad de expresar su pensamiento y sentir al respecto.
Y aunque sean perfectibles, se lograron con la participación popular. Aquél que ha querido participar, pudo hacerlo. Una práctica democrática nueva en nuestra vida como nación, que enriquece y posibilita que nos vayamos acostumbrando a generar, entre todos, las normas que queremos nos rijan en adelante.

Por supuesto que no son procesos fáciles de transitar. En medio hay de todo: buenas voluntades, intereses genuinos, sentido colectivo, intereses personales, foráneos, etc. No obstante es posible lograr entre todos elaborar leyes, normas de construcción colectiva, plural.

La Constitución Nacional Argentina tuvo su última reforma en el año 1994, luego del denominado “pacto de Olivos”. Tal reforma tuvo una innegable impronta neoliberal que dio el marco legal para validar el despojo al que fue sometida la Nación. Asimismo fue la creación de la herramienta que suplantaba el trabajo legislativo (decretos de necesidad y urgencia), con la que se vulneraron garantías y derechos del pueblo. Asimismo se dio origen al llamado Consejo de Magistratura, velada forma de garantizar la pertenecía partidaria e ideológica en el Superior Tribunal…

Según algunas versiones que circulan por las redes sociales, existiría el ánimo de lograr convocar a una Constituyente a fin de aggiornar nuestra Carta Magna a los tiempos que corren y por venir, además de corregir aquello que no se ajusta hoy a la vida institucional.
Según esas versiones, por ejemplo: “…El juez de la Corte Suprema de la Nación Raúl Zaffaroni sostuvo: "Tenemos que mirar con atención los sistemas parlamentarios" de otros países del mundo. Destacó que allí hay “gobiernos fuertes, pero cambiables, y que respetan el derecho de la minoría a convertirse en mayoría”(…) asimismo defendió la idea de crear un Tribunal de Constitucionalidad. Es una herramienta que “contribuiría un poco a ordenar nuestro sistema constitucional, porque lo hemos copiado de Estados Unidos y luego lo hemos deformado. Un Tribunal de Constitucionalidad no plantea un control difuso de constitucionalidad: si un juez de primera instancia declara que una ley es inconstitucional, lo sube al Tribunal”. De esa manera, la cuestión urgente se resuelve en poco tiempo, sin la mediación de tribunales, cámaras de apelaciones y la propia Corte Suprema de Justicia. “Es un control contralegislativo más fuerte y mucho más seguro…” 1

Al respecto cabría el debate sobre si uno de los poderes del estado, el legislativo, es el encargado de elaborar, crear, dar cuerpo a las leyes, se deduce que el mismo cuenta con los avales y conocimientos tales como para garantizar que las mismas respondan a normas constitucionales. Si una corte es la que tiene que decidir si es constitucional o no una ley, la labor parlamentaria se torna depreciada, desvalorizada. Si además de ello hay que crear un tribunal constitucional, de esa forma quedaría reducida la potestad institucional del poder legislativo, con aval constitucional…

Nada se dice en relación a la democratización del poder judicial, un poder que, a diferencia de los otros dos del estado, no cuenta con el aval del voto popular… De darse una reforma constitucional, uno de los ejes fundamentales debería ser la democratización del poder judicial. El poder legislativo debería poder recuperar su rol específico y no verse disminuido por el accionar de otros grupos de poder.

Otro de los temas a considerar sería la declaración de un Estado Laico. Es sumamente importante despegar al Estado de los lazos que lo vinculan con la Iglesia Católica, para desvincularlo de cualquier credo, puesto que es saludable que los estados permanezcan a salvo de cuestiones que pertenecen a otro orden de cosas. Sabemos que el Estado ha padecido en reiteradas oportunidades, las presiones ejercidas por representantes de un espacio que se ha arrogado mayor poder al que le corresponde, como así también injerencia en cuestiones que han rozado o salteado la legalidad (complicidades en la última dictadura cívico-religioso-militar). Tales vínculos han sido los que han moldeado durante más de dos siglos políticas educativas y hasta de salud pública con criterios doctrinarios irracionales y vulneradores del derecho natural y humano.

El tema referido a los recursos naturales, según lo expresado por el Prof. Atilio Borón, reviste vital importancia: “…Tiene que haber una reforma, sí o sí, la Constitución esa refleja una época, la de los 90. La parte dogmática no ha sido tocada, viene del clima liberal de mediados del siglo XIX, es anacrónica al día de hoy, hay que retomar artículos de la del ’49, además de agregar los derechos de tercera y cuarta generación, declarar a la naturaleza sujeto de derecho, suprimir el artículo por el cual se le otorga la jurisdicción y el patrimonio de las riquezas del subsuelo a las provincias…” 2

Cabe aquí distinguir que, al final del Art. 124 de la actual Constitución se expresa: “…Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio…” 3 A diferencia de la Constitución del ’49, en su Art40 cuando dice: “…Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto, que se convendrá con las provincias…” 4

El control, manejo y administración de nuestros recursos/bienes naturales, deberían estar en manos del Estado Nacional, con la participación correspondiente a las provincias en los resultados de las mismas.
No es menor la cuestión; nuestros bienes y recursos además de constituir parte del patrimonio nacional, son vitales herramientas de poder tanto en lo económico como en lo político, a nivel nacional cuanto a nivel internacional. Haber librado al arbitrio de las provincias su manejo, es haberles entregado nuestras riquezas a caprichos y conveniencias alejadas del interés nacional.

Sería interesante, a todo esto, sumar las lecturas que podamos hacer de las constituciones de Venezuela, Bolivia y Ecuador, al menos para considerar algunas iniciativas de los países hermanos, como por ejemplo la declaración de Estado Plurinacional de Bolivia, fundamentalmente en su Art. 1 cuando expresa: “…Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías…” 5
La interpretación de que nuestros pueblos originarios deben ser reconocidos de manera contundente, es fundamental para asumir y concretar la unidad nacional.

A partir de estas dos oportunidades en que estamos planteando la posibilidad de una reforma constitucional, sería sumamente interesante, enriquecedor, que cada uno pueda sumar su opinión al respecto, su propuesta, con un análisis crítico y lectura política para enriquecer el debate.

Les proponemos comenzar a discutir, debatir, aportar, cada uno, cada una, desde sus espacios, desde sus conocimientos y experiencias para lograr juntos una nueva Constitución Nacional que, lejos de los designios neoliberales, de intereses corporativos, monopólicos, etc. muy lejos de eso, sea el reflejo de los intereses, anhelos, esperanzas y convicciones de este pueblo.

Bienvenidos al debate.

Que así sea.
 
NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma
elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

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