RADIO "EL CLUB DE LA PLUMA"

domingo, 21 de julio de 2013

COMUNICACIÓN: FACTOR DE PODER Y CONTROL…

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COMUNICACIÓN: FACTOR DE PODER Y CONTROL…

Cuando se habla de comunicación, por lo general se vincula al término con medios de comunicación, prensa, información, etc. Pocas veces se lo relaciona con aquello tan básico como el diálogo interpersonal, en donde dos o más personas comparten desde saberes, conocimientos previos, a datos, dudas, intereses, sueños, etc.
Comunicación, un término que dice mucho más que las definiciones establecidas por teóricos y pensadores. Sin intentar descalificar, podemos acordar que el término abarca una nutrida variedad que surge desde el sencillo encuentro entre dos seres…

No obstante, la acción de comunicar comenzó a ser considerada como una herramienta de poder y control en tiempos muy remotos. No es algo nuevo. Ya lo hemos manifestado en algunas otras oportunidades: desde la manipulación de la “historia” a la transmisión o no de determinados conceptos y/o saberes en relación a la conveniencia de esa transmisión, el concepto comunicación ha quedado ligado, íntimamente al poder, al control. Recordemos los saberes que clérigos atesoraban en ocultos manuscritos, bibliotecas inaccesibles.  
Lo que ha proliferado en estos últimos tiempos son las “Herramientas Comunicacionales de Dominación”.
Las mismas, perfeccionadas de manera continua, generan una avalancha de variantes que, con la máscara de la diversidad producen alienación, proliferación de hechos con multiplicidad de interpretaciones que mueven desde la incertidumbre al desinterés, como métodos de “disolución” social…

El Tiempo es Veloz, decía un tema musical, y tan veloz que la velocidad con que se van generando las alternativas de dominación, hace que no nos percatemos de sus fines y mucho menos de sus métodos.
Ya ha quedado obsoleta la concepción de Grebner cuando sostenía que: “comunicación como interacción social mediante mensajes, eventos o aconteceres previamente codificados, con una significación determinada en una cultura y con el propósito de significar”

En el camino de inventar mecanismos de dominación, hay uno que, más allá de la afirmación de Bourdieau, quien sostenía que “la opinión pública no existe”, la herramienta opinión de la gente se ha instalado como mecanismo de dominación haciéndole creer a gran parte de la sociedad que para la elaboración de contenidos, por ejemplo, se tiene en cuenta las preferencias de los ciudadanos…
Decía José Ingenieros sobre el Hombre Rutinario, en el Capítulo II de su obra “El Hombre Mediocre”: “…Los rutinarios razonan con la lógica de los demás. Disciplinados por el deseo ajeno, encajónanse en su casillero social y se catalogan como reclutas en las filas de un regimiento. Son dóciles a la presión del conjunto, maleables bajo el peso de la opinión pública que los achata como un inflexible laminador. Reducidos a vanas sombras, viven del juicio ajeno; se ignoran así mismos, limitándose a creerse como los creen los demás…” 1
Con ello no sólo contradice la afirmación de Bourdieau, sino que, además define a la opinión pública como elemento de poder para modificar.

Luis Enrique Alonso retomando la afirmación de Bourdieau, sostiene: “…la opinión pública, como la juventud, el lenguaje, o cualquier otra categoría sociológica que se invoca por naturaleza o en abstracto, sin atender a la diversidad y desigualdad de las posiciones sociales que la conforman, no existe y su uso es siempre un uso interesado que permite la dominación (estructural e invisible) de los que tienen el poder para utilizar estas categorías (supuestamente universales, pero realmente creadas con una intención en el campo de luchas sociales) en beneficio propio…” 2

La diferencia planteada entre las posturas expuestas reside fundamentalmente en el valor que se le da al término “opinión pública”, respecto de las estrategias de dominación y control.

Hay posturas que mueven, al menos, a la duda en relación a las intenciones reales. Se sostiene en algunos espacios que los medios de comunicación son formadores o constructores de ciudadanía, cuando ciudadanía tiene existencia antes de la aparición e imposición de medios de comunicación. Los mismos fueron creados como otra herramienta para el control y la dominación.

Lo que se ha perdido, o al menos está un tanto oculto, a la hora plantear el desempeño periodístico, educador, etc. es lo que denominamos “objetividad”, ya que lo que prevalecen son los intereses ya sean políticos, económicos, etc.
La objetividad a la que refieren constantemente y a la que Rodolfo Kusch distingue expresando: “…Esa misma que utiliza el buen burgués cuando quiere tomar conciencia de una situación política o un problema comercial, o cuando un lector se refiere al criterio empleado por un periódico y alaba su objetividad porque toma en cuenta todos los elementos de cualquier situación…” 3

Si alguna vez existió la utilización de la objetividad en las diferentes actividades relacionadas en la formación de pensamientos, consciencias, actitudes, hoy y desde hace, por lo menos quinientos años, ha dejado de ser una práctica habitual.
Comunicación es sinónimo de poder, de control. En estos primeros pasos del siglo XXI el manejo del poder para el control es fundamental para la preservación y proyección de intereses muy alejados del común ciudadano.

Daniel Stulin ha investigado profundamente el derrotero llevado adelante por el Club Bilderberg. En una reciente entrevista: “…El investigador mencionó que otro tema del programa se referiría al control mundial mediante las tecnologías.

Si tú puedes conseguir el control de la tecnología del futuro, señaló, puedes controlar el mundo entero en todas sus manifestaciones porque todo lo que nos rodea es una tecnología en un estado puro; por eso tienes a empresas como Google, Microsoft y Apple siempre presentes en todas estas reuniones del Club…” Agregando que: “…No por casualidad, agregan, en el grupo convergen empresarios multimillonarios, políticos, magnates de los medios de comunicación, altos cargos de servicios de inteligencia, entre otras figuras…” 4

Podríamos acordar que la opinión pública no existe, en tanto y en cuanto los ciudadanos comunes somos víctimas de las estrategias distractivas, de las imposiciones de temas, personajes, hechos, sucesos. Somos víctimas de las valoraciones que podamos hacer en relación a problemáticas determinadas, dependiendo de las fuentes en que nos “informamos” o “educamos”.

La “popularización” de determinados deportes, grupos musicales, producciones cinematográficas, personajes, etc. tienen como objeto la distracción y la posibilidad de dominar cualquier tipo de reacción. Una notica falsa, tal vez sea más efectiva que una bala…

Habría que encontrar la estrategia para masificar la concientización sobre los mecanismos de control y poder del que somos víctimas, para invertir la polaridad y ser nosotros, los pueblos quienes ejerzamos el poder e imponer nuestra decisión firme de privilegiar la libertad…

Que así sea.
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NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma
elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

DOMINGOS DE 10 A 13 HS
POR FM 103.9 RADIO INÉDITA



1José Ingenieros – El Hombre Mediocre – Centro Editor de Cultura 2006
3Rodolfo Kusch –América Profunda- Libro III Sabiduría de América – Editorial Biblos 1999


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