RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 26 de junio de 2011

DE OTRO ANIVERSARIO Y EL COMPROMISO…

DE OTRO ANIVERSARIO Y EL COMPROMISO…

Aventurarse en espacios donde los juegos de poder marcan rumbos y horizontes, suele ser en muchos casos, un utópico intento por demostrar que aún a pesar de las invisibles reglas, se puede concretar una idea. Y si esta idea tiene carácter colectivo…bueno…tal vez se complique un tanto más su prosecución. Pero es posible materializarla…

Así fue como, a partir de una idea, de un pensamiento compartido entre amigos y algunos vasos de cerveza, dimos vida a un espacio diferente. Hicimos posible que voces, palabras desatendidas o minimizadas en el resto de los medios y sus programas, comenzaran a tomar cuerpo.

Y desde la primer emisión tuvimos la muestra de cómo sería, al menos en la participación, la puesta en escena de esta idea integradora, inclusora.
Proponer la participación de especialistas en arte, ciencia y cultura, “permitiendo” que se expresen quienes se han formado en áreas específicas, traía consigo la desposesión, el desaferrarse al elemento o herramienta comunicacional, el micrófono.

No es fácil en el enjambre de los comunicadores, lograr el desprendimiento posesional del elemento con el cuál, alguna vez se ha soñado “destacar”. Convengamos que no son pocas las oportunidades que tenemos de comprobar el abuso en los medios de comunicación;  la “apropiación”, el “empoderamiento” del micrófono es moneda corriente.

Desde nuestros inicios entendimos, tal vez de manera intuitiva, que era necesario abrir el juego, abrir los espacios, abrir el micrófono y promover el pleno ejercicio de la libertad. Fuimos mutando en la propuesta, ampliando la misma, incorporando constantemente voces que mucho tenían y tienen que decir.

No fue premeditado que la fecha concreta de nuestro inicio, 26 de junio, coincidiera con una de las más lamentables páginas de nuestra historia. En el 2002 fusilaban, asesinaban a Maximiliano Kosteky y a Darío Santillán, militantes sociales comprometidos con los sueños, con las convicciones.

Ese día es además, paradójicamente, el “Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura”. No fue premeditado, decía, pero tampoco creo que sea casualidad. A la luz del cariz que fue tomando este espacio, parece más bien un cúmulo de causalidades.

No pudimos quedarnos en sólo la difusión de arte, ciencia y cultura; sumamos historia, geopolítica, comunidades originarias, derechos humanos, economía, y continuamos sumando voces intentando hacer escuchar las de nuestros hermanos del continente. Y hacia ellos también vamos, ya que logramos que compañeros de Uruguay, Brasil, Venezuela, México, y varias provincias Argentinas nos retransmitan en directo y en diferido, multiplicando los canales de comunicación y los destinos de nuestros mensajes.

No pudimos sólo quedarnos con la idea original del proyecto; no podemos abstraernos de estas realidades que golpean, marcan y condicionan cada emisión, cada editorial, cada palabra.
No pudimos ni queremos, con el silencio, ser cómplices de lo que no debe ser, de lo que puede seguir ocurriendo más en nuestras calles, en nuestros pueblos, con nuestra gente.
Por eso, en esta oportunidad en que debería ser el primero en “festejar” estos siete años de trayectoria, de compromiso y de trabajo, elijo denunciar. Denunciar una vez más  el aún existente aparato represivo policial, que recurre frecuentemente al nefasto código contravencional para “reclutar” nuevas víctimas de su accionar.
Denunciar que  “levantan” a jóvenes en las calles, algunos casi niños, en su mayoría provenientes de sectores sociales de escasos recursos; y en lo posible con “cara de”, portación de rostro que le dicen, para que realicen el trabajo sucio que ellos por “portación de uniforme” se ven impedidos…

Denunciar esta maquiavélica maquinaria destinada a crear la servidumbre que necesita un sistema tan perverso como el que nos “contiene”. Se necesitan delincuentes en las calles, para luego llenar los establecimientos carcelarios que, lejos de “resocializar” alientan y alimentan la frustración, el desconsuelo, la impotencia, el desarraigo, la marginalidad y la imposibilidad de “elegir” un presente y futuro de construcción y evolución.

Por eso decidimos, a modo de festejo, entregar reconocimientos a militantes y organizaciones sociales. Son obras de arte hechas por un hombre, entero y sufrido hombre, que además es un recluso. Benito Riesco, el autor de estas esculturas, está en el penal de San Martín, donde cumple sentencia desde hace más de una década. Desde allí, ha salido al aire en nuestro programa. Desde allí, ha publicado escritos propios en nuestra revista. Desde allí, nos ha legado su arte en estas obras para que con ellas reconozcamos a estos otros militantes de la vida, nuestros “premiados”.

A pesar de las piedras y palos puestos en el camino, a pesar de los ninguneos, de las desacreditaciones, de los mezquinos celos; a pesar de todo ello y mucho más, nosotros renovamos cada semana, en cada programa, cada mes en nuestra revista, en cada oportunidad en nuestras páginas el compromiso con la “comunicación”, en ese ida y vuelta que debe darse para que la misma se concrete.

Porque estamos convencidos y comprometidos con lo que naciera un 26 de junio del 2004, es que decidimos reconocer a militantes y organizaciones sociales, ya que son referentes en quienes depositar las esperanzas de justicia para todos.

Que así sea…

NORBERTO GANCI –DIRECTOR- El Club de la Pluma

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